2 de Diciembre, 1899

Al amanecer divisamos el enemigo que subía la cuesta y momentos después principio el fuego en la primera trinchera, que mandaba el Teniente Baullo. Como a las nueve mañana subieron al pico dos igorrotes los que dijeron al General en el camino frente a la primera trinchera habían sufrido muchas bajas los Americanos que no podían avanzar. Entusiasmado el General por esta noticia, dispuso que bajásemos en su compañía a tomar parte en el combate.

Así lo hicimos y una hora después nos encontrábamos en un sitio donde había nueve soldados defendiendo el flanco izquierdo del monte de la 2a trinchera. Apenas habíamos llegado a este puesto divisamos a los americanos a distancia de unos 15 metros que subían arriba, rompiendo esto seguido el fuego los soldados. Como el General no veía el enemigo por causa del cogon, mando alto el fuego; en este momento yo le alargaba la tercerola y le llamaba la atención de que los norteamericanos dirigían a el sus tiros y  que se agachase pues su vida peligraba y en este momento recibió un balazo en el pescuezo le produjo una muerte instantánea; también yo recibí un balazo en el sombrero que no me ocasiono daños algunos. Al ver los soldados que el general había muerto se pusieron de pie en ademán de correr, pero yo les detuve apuntando con la tercerola y diciéndoles que al primero que corriera le levantaba la tapa de los sesos por lo que volvieron a romper el fuego, mientras se retiraba el cadáver del General a la 2a trinchera.

 

At dawn we saw the enemy climbing the slope and moments later the firing began in the first entrenchment, which was under Lieutenant Braullo. At around nine in the morning two Igorots climbed to the peak and told the general that the Americans had suffered losses at the first entrenchment and could not advance. Heartened by the news, the general decide that were to descend in his company and take part in the combat.

This we did and an hour later found ourselves where nine soldiers were defending the left flank of the mountain in the second entrenchment. Hardly had we got there when we saw the Americans climbing up, only fifteen meters away, whereupon the soldiers started firing again.

The general could not see the enemy because of the cogon grass and he ordered a halt to the firing. At that moment I was handing him a carbine and warning him that the Americans were directing their fire at him and that he should crouch down because his life was in danger — and at that moment he was hit by a bullet in the neck that caused instant death.

I myself was also hit by a bullet in the hat that caused me no damage. On seeing that the general was dead, the soldiers jumped up as if to flee but I aimed the carbine at them saying I would blow the brains off the skull of the first to run whereupon they resumed firing while the body of the general was being removed to the next trench.