1.º de Enero de 1883

La noche. Estoy muy triste yo. No sé qué vaga melancolía, indefinida soledad ahoga el alma, semejante a la pro- funda tristeza de las ciudades después de un tumultuoso júbilo, a una ciudad después de una felicísima unión. Soñé que imitando yo a un actor en una escena en que muere, sentí vivamente que me faltaba el aliento y perdía rápidamente las fuerzas. Después se me oscurecía la vista y densas tinieblas, como las de la nada, se apoderaban de mí: las angustias de la muerte. Quise gritar y pedir socorro a Antonio Paterno, sintiendo que iba a morir. Desperté sin fuerzas y sin aliento.

El último día del año lo pasé . . . de D.P.O. Yo estaba alegre; no sé por qué bromeé mucho y perdí. Nos retiramos a las cinco y durmieron en casa los Pat., Cal., Per., y Let. Todo el día lo pasamos en compañía y fuimos a casa de Elvira. . . . lotería y perdí. A la noche me retiré a casa y me puse a escribir.

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